¿Te has planteado recientemente ir a pasar un fin de semana en Praga pero no tienes ni idea de cómo organizarte para ver la ciudad en sólo 48 horas?
No te preocupes, tienes la suerte de viajar a una de las ciudades más pequeñas y a la vez más bonitas de Europa, donde las mayores atracciones se encuentran en su centro histórico.
Si sigues este recorrido, seguro que no te perderás nada en tus dos días en Praga.

Día 1
Incluso aunque vueles muy temprano por la mañana, el viaje de dos horas y media hará que no puedas aprovechar parte de la mañana. Por suerte, éste se encuentra conectado a la ciudad por un bus directo, por lo que no perderás excesivo tiempo.
- Plaza de la ciudad vieja
Recomendamos comenzar el recorrido por el centro histórico, ya que es el que más atracciones incluye. La plaza de la ciudad vieja es una de las partes más fotografiadas de la capital checa. Allí se encuentra el reloj astronómico, que ofrece un espectáculo precioso a las horas en punto, así como la iglesia Týn, una de las más bonitas de Europa. También hay numerosos bares y restaurantes alrededor de la plaza y es común poder disfrutar de algún espectáculo musical en el centro de la misma.
Es imprescindible subir a la torre del ya mencionado reloj astronómico para disfrutar de 360º de vistas como éstas.


- Barrio Judío
Caminando por la calle París, una de las más lujosas de la ciudad, nos adentramos en el barrio judío. Obviamente, está lleno de bares, restaurantes y tiendas Kosher, pero además, allí se puede disfrutar de la arquitectura de varias sinagogas, así como del museo y cementerio judío, que vale la pena visitar.


- Karlúv Most – Puente de Carlos
Probablemente las vistas más conocidas de la ciudad. Este famoso puente y las treinta esculturas que en él se hayan son la imagen más representativa de Praga. El puente de Carlos une la ciudad vieja con los barrios más modernos que, de otra forma, quedarían separados por el rio Moldova.
La mejor hora para disfrutar de las vistas desde este punto es minutos antes del anochecer, cuando el juego de luces y sombras hace brillar a Praga de una manera especial, convirtiéndola en la ciudad más bonita de Europa.
Uno de los planes más románticos es subirse a bordo de uno de los muchos barcos que surcan el Moldova. El trayecto dura aproximadamente una hora, excepto los que incluyen cena.

Día 2
- Plaza de Wenceslao
Esta plaza de forma rectangular es el centro neurálgico de Praga en cuanto a comercio y ocio. Llena de bares y tiendas a lado y lado de la calle, es una buena opción para desayunar y hacer alguna compra si fuese necesario. Aquí también se halla el Museo Nacional, un claro ejemplo de la arquitectura típica de la Europa del s. XIX
- Museo de Kafka y Muro de John Lenon
Una vez visitado el Museo Nacional, nos dirigimos al Museo de Kafka, en el barrio de Malá Strana. Cerca de ahí, se halla el muro de John Lenon, que representa la revolución del siglo pasado, acallada por aquel entonces por gobierno y policía -cada día se borraban los graffiti de este muro-, y hoy destacada incluso en guías oficiales. Vale la pena escuchar a los músicos que allí se apostan durante el día, así como observar detenidamente los cientos de dibujos que componen el muro.
- Castillo de Praga
Bien tomando el tram número 22 o bien caminando por las calles empedradas de la capital checa, no podíamos finalizar el viaje sin visitar el castillo de Praga. Un complejo enorme y en gran parte gratuito, lleno de zonas ajardinadas, arquitectura impresionante y preciosas vistas. Tómate tu tiempo para visitarlo a conciencia porque merece la pena. En ocasiones se filman incluso películas en esta zona de la ciudad, debido a la majestuosidad de estas calles.
Si aún os sobra algo de tiempo, siempre podéis acercaros al Convento de Santa Agnes, o a la capilla de Belén. También podéis pasear y ver qué secretos os depara Praga, e incluso repetir con alguna de las atracciones ya visitadas como el reloj astronómico.
¿Con cuál de estos lugares os quedáis? ¿Añadiríais alguno más a la lista? 🙂